Mitos y realidades del virus del papiloma humano

Mucho se habla actualmente del virus del papiloma humano, tanto que se ha caído en el sobretratamiento de pacientes. En el presente artículo abordaremos qué es el virus del papiloma humano, qué sintomatología presenta, cuáles son los factores de riesgo, cómo se llega al diagnóstico, el tratamiento a seguir y los métodos de prevención existentes.


El virus del papiloma humano (VPH por sus siglas en inglés) es una enfermedad de transmisión sexual que el condón no protege al 100%. Se ha relacionado y justificado con estudios de ADN que los precursores del cáncer cervicouterino son ciertos tipos de virus del papiloma humano oncogénicos.

En la mayoría de los casos, el papiloma humano que causa cáncer es asintomático. Hay ciertos tipos de virus que no son oncogénicos y que causan verrugas en el pene y en la vulva (labios mayores, menores, clítoris y periné), por lo que muchas veces la única sintomatología es la aparición de éstas. Sin embargo, estas verrugas surgen por otros tipos de virus del papiloma, tal como el 6 y el 11, que no son oncogénicos.

Los virus oncogénicos relacionados con cáncer son el 16 y el 18, los cuales se encuentran principalmente en el cuello cervicouterino.

El término oncogénico se refiere al potencial que tiene el virus para provocar mitosis en la célula; es decir, para causar reproducción celular y formación del cáncer.

Hoy día existen más de 155 tipos de virus del papiloma humano que han ido mutando. De estos, entre 15 y 20 son oncogénicos; es decir, que tienen el potencial de causar cáncer. Es por ello que si una mujer es diagnosticada con virus del papiloma humano esto no significa que tiene cáncer. El diagnóstico debe ser muy preciso y debe ser realizado por un ginecólogo que tenga experiencia en colposcopia, método ideal para detectar los virus oncogénicos.


El proceso de la colposcopia consiste en realizar una biopsia dirigida mediante una tipificación del ADN de la célula. Si la célula infectada tiene virus 16, 18, 31, 33, 35, 45, o 55, se trata de uno oncogénico. En cualquiera de los casos el tipo de tratamiento corresponderá al criterio del ginecólogo.

Es importante aclarar que el método de ver y tratar (see and treat en inglés) no es aceptable pues se mutila a muchas pacientes. Este método consiste en hacer una colposcopia, introducir un bisturí eléctrico, cortar el cuello de la matriz a la paciente y mandarlo analizar. La paciente podrá tener complicaciones a largo plazo, sobre todo en el momento en que se embarace.

Factores de riesgo para virus del papiloma humano oncogénicos

  • La enfermedad se relaciona con el sistema inmunológico del paciente. Mientras más joven sea éste, sus defensas son menos efectivas, por lo que es importante aplicar vacunas.
  • Mientras más joven se inicie la vida sexual el factor de riesgo es mayor.
  • El número de compañeros sexuales aumenta el riesgo exponencialmente.
  • En el crecimiento del virus oncogénico influye el tiempo de actividad sexual; es decir, si se tiene actividad con periodos de descanso o si estos son inexistentes y se tienen relaciones con varias parejas.
  • El tabaquismo es el inmunorepresor más importante que existe en el medio ambiente. Una mujer que fuma es propensa a padecer cáncer, ya que su sistema inmunológico se encuentra reprimido.
  • Si en una pareja la mujer es monógama pero su marido es promiscuo sexual (pareja conocida como de alto riesgo), ella podría padecer el virus del papiloma humano.


La fecundación in vitro (FIV)

La tasa de éxitos de la fecundación in vitro se reduce según aumenta la edad de la mujer

La fecundación in vitro o, atendiendo a sus siglas, FIV consiste básicamente en extraer los óvulos de la mujer y fecundarlos en el laboratorio con los espermatozoides de la pareja y, una vez que se ha comprobado la correcta evolución de los embriones, implantarlos en el útero, lo que se conoce como transferencia embrionaria. Se realiza en casos de esterilidad del hombre o la mujer y también cuando, en ausencia de esterilidad, no se produce la fecundación del óvulo aunque no se conozcan las causas.



En el caso de que se recurra a la fecundación in vitro por esterilidad moderada o grave del varón, que puede deberse a diversas causas: baja movilidad de los espermatozoides (astenospermia), menos de 100.000 espermatozoides (criptospermia) por mililitro de semen, escaso número de espermatozoides y de baja movilidad (oligoastenospermia) o la existencia de más de un 85% de espermatozoides anormales en la muestra de semen (teratospermia). En el caso de que la esterilidad se deba a la ausencia total de espermatozoides (azoospermia) en el semen no se podrá realizar la fecundación in vitro, a no ser que se recurra a la donación de semen.

Para que pueda llevarse a cabo la fecundación in vitro, la mujer debe ser capaz de producir óvulos y además no debe presentar anomalías uterinas o alteraciones de otro tipo que impidan la implantación del embrión o mantener la gestación. Si la causa de esterilidad es que los ovarios no producen óvulos o estos son inadecuados, la única opción para realizar la fecundación in vitro es recurrir a la donación de óvulos.

El proceso de la fecundación in vitro comienza con la estimulación de los ovarios mediante la administración de hormonas para que produzcan óvulos. Llegado el momento, a través de la vagina se procede a realizar una punción ovárica para la extracción de ovocitos.



Simultáneamente se recoge el semen y se analiza en el laboratorio para seleccionar los espermatozoides más idóneos para la inseminación. Ésta se lleva acabo incubando un ovocito junto a un espermatozoide en un ambiente controlado y se observa el crecimiento de los embriones para, transcurridos siete días,  realizar la implantación en el útero de los embriones seleccionados, procediendo a la congelación de los sobrantes.

Hay que señalar que la fecundación in vitro puede presentar algunas complicaciones, tales como el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), embarazos múltiples (un 12% de embarazo gemelar), riesgo de aborto natural en las primeras semanas de gestación o un embarazo ectópico (el riesgo es cinco veces mayor que en un embarazo por medios naturales).

En cuanto a los resultados que se obtienen mediante la fecundación in vitro, éstos son mayores cuanto más joven es la mujer. Si en las menores de 35 años la tasa de éxitos alcanza el 40%, ésta se reduce paulatinamente con la edad, de tal modo que en una mujer de 40 años las probabilidades de lograr el embarazo son de poco más del 10%.

El octavo mes de embarazo

A partir del octavo mes de embarazo el feto prepara a la madre para la lactancia

En el octavo mes de embarazo las hormonas están revolucionadas y la madre sufre las consecuencias. La impaciencia porque llegue el momento del parto puede generar algo de ansiedad. Los pechos crecen aun más e incluso puede ocurrir que los pezones excreten un líquido blancuzco. También se empieza a notar la presión sobre la pelvis, puede resultar difícil conciliar el sueño y es normal que los tobillos se hinchen, especialmente al final del día. 



El estreñimiento y las hemorroides son un riesgo que hay combatir con la alimentación: cinco o más comidas al día, alimentos con mucha fibra y mucho agua. Durante este mes, generalmente en la semana 34, se realiza la última de las tres ecografías obligadas.

Los huesos del feto prosiguen su proceso de crecimiento y endurecimiento y la grasa continúa acumulándose en la piel, haciéndola más rosada y redondeando el cuerpo. También se está desarrollando su sistema inmunológico. Además, se completa la maduración de los órganos genitales: si es niña ya tiene en sus ovarios todos los óvulos que madurarán a lo largo de su vida fértil; y, si es niño, los testículos se habrán ubicado en la bolsa del escroto. Finalmente la cabeza ya tiene pelo y tiene una cejas visiblemente pobladas acausa de la acumulación de lanugo.

En estos momento los intercambios hormonales entre el feto y la madre son constantes, lo que en ella genera cansancio y alteraciones del estado de ánimo. Una de las manifestaciones de este hecho como el futuro bebé prepara a la madre para la lactancia: sus glándulas suprarrenales del feto son de gran tamaño, ya que producen muchos esteroides que, una vez en la placenta y transformados en estradiol, ayudan a generar prolactina, una hormona necesaria para la producción de leche. Ambas glándulas recuperarán el tamaño normal cuando los niveles de estradiol en el organismo de la madre sean los adecuados.

El útero crece al mismo ritmo que el feto y la falta de espacio hará que se mueva menos, aunque en realidad duerme la mayor parte del tiempo. Lo normal es que esté boca abajo, con su cabeza en la pelvis, dejando la parte superior del útero para la placenta. Al finalizar el octavo mes de embarazo el feto mide 40 centímetros y pesa más de 2 kilos.

Enfermedades infantiles. Otitis media aguda

La otitis media aguda es particularmente frecuente en niños menores de un año

La otitis media aguda es una de las típicas infecciones que los niños suelen adquirir cuando comienzan a ir a la guardería, dado que suele ser una complicación de infecciones respiratorias de las vías altas, como puede ser un simple catarro, que se contagian con facilidad incluso en adultos. De ahí que sea muy frecuente en niños menores de un año, especialmente en otoño e invierno.



El oído está formado por el oído externo, que comprende la oreja y el conducto auditivo; el tímpano, que lo separa del oído medio; el oído medio; y el oído interno. La otitis media aguda es una inflamación de la mucosa que recubre las cavidades del oído medio. 

Existen algunos factores que pueden conferir a los bebés una mayor predisponibilidad ante las infecciones respiratorias de vías altas. Ir a la guardería es uno de ellos, pero también lo son la exposición al humo del tabaco, un aumento de tamaño de las vegetaciones o la incorrecta función de la trompa de Eustaquio favoreciendo el paso de secreciones nasales al oído medio.

La otitis media aguda se inicia con los síntomas propios de un catarro. Suele iniciarse con fiebre y dolor de oídos. Los niños expresarán su malestar de formas diferentes en función de su edad. En el caso de bebés habrá que observar si se muestran irritables, mueven la cabeza aun lado y otro o rechazan el pecho o el biberón, pues sentirán molestias al tragar. Aunque no siempre se produce, otro síntoma inequívoco será la otorrea, es decir, la supuración del oído.

Ante estos síntomas habrá que acudir al pediatra, quien podrá detectar mediante el otoscopio (aparato con el que se puede ver el interior del canal auditivo y la membrana timpánica) las lesiones características de inflamación e infección del oído medio. establecerá el diagnóstico al visualizar las distintas lesiones características de la inflamación e infección del oído medio.

El tratamiento habitual de la otitis media aguda consiste en la administración de antibióticos, cuya elección realizará el pediatra en función de la edad del niño.

También prescribirá analgésicos específicos como el paracetamol para lograr la remisión gradual del dolor y la fiebre. No suele aconsejarse el uso de gotas para el oído, especialmente si hay riesgo de perforación de tímpano.

Enfermedades infantiles. Dermatitis del pañal.

La dermatitis del pañal es una reacción aguda e inflamatoria de la piel de los bebés que se produce, de ahí su denominación, en la zona que cubre el pañal y suele estar causada por el contacto prolongado con las heces y la orina retenidos en los pañales.



Son varios los factores que contribuyen a la aparición de este tipo de dermatitis. El amoniaco originado por la descomposición de la urea contenida en la orina es uno de ellos, pero hay que añadirle la humedad, el uso de pañales impermeables, la utilización de productos de higiene inadecuados e incluso una infección sobrevenida por la presencia de gérmenes y ciertas enzimas en las heces. Sin embargo, una higiene inadecuada y en algunos casos cierta predisposición del bebé a padecerlas (una piel muy delicada) contribuyen de forma notable a su aparición.

En la actualidad, la disponibilidad de pañales desechables (puedes comprar aquí) y el cuidar que se cambie el pañal siempre que esté mojado o contenga caca disminuye de forma muy significativa las posibilidades de que aparezca la dermatitis del pañal.



El primer signo de este tipo de dermatitis es la irritación y enrojecimiento de las zonas que están directamente en contacto con el pañal, es decir, los genitales, las nalgas y la cara interna superior de los muslos. Si no se toman las medidas adecuadas en este momento, entonces la piel adquiere un color rojo más intenso y aparecen pequeñas vesículas, costras y erosiones, y puede complicarse con la aparición de una infección por hongos.

En su fase inicial habrá que limpiar de forma adecuada la zona afectada, siempre utilizando para el baño diario jabones con PH ácido o neutro. También es importante quitar el pañal siempre que esté sucio y dejar pasar un rato antes de poner otro limpio con el fin de que la zona afectada se airee adecuadamente. Además, también es conveniente aplicar a las partes de la piel enrojecidas una pomada (Halibut) que favorezca la cicatrización y evite las infecciones.

En caso de que la dermatitis del pañal se extienda más allá de la zona del pañal o se haya intensificado hay que visitar al pediatra para que éste recomienda el tratamiento más adecuado: una crema de corticoides de baja potencia y en el caso de que sospeche la existencia de una infección, una pomada antibiótica o antifúngica.
 

El Cuidado Perfecto para tu bebé Template by Ipietoon Cute Blog Design